
Y luego vi como se acercaban volando los pájaros sin sosiego, y la noche caía rápidamente, y algunos corrían, otros gritaban y se arrodillaban para orar, pero ninguno tuvo la precaución de mirar muy detenidamente lo que pasaba. Y aunque todo era oscuro, y en el ambiente se sentía una presión indescriptible, nunca estuve asustado, estaba acostumbrado ya a todo esto, la noche llegaba y con ella la incertidumbre de quien sería aquel que moriría; a pesar de saber todo esto nunca me desesperé, siempre supe cual era mi momento, supe que sería el ultimo en morir, por una razón que todos ignoraban.
Era mucho lo que se decía y aun mas lo que se pensaba, pero nadie modulaba una sola palabra en contra suya, en contra de aquel ser espantoso al que todos temían y que se había apoderado de la libertad de todos en aquel pequeño pueblo.
Quizá todos merecieran morir, una manada de pecadores, injustos y traidores, todos ellos al acecho, solo para salvar su propio pellejo, miles de corazones corruptos, sangre oscura de lo podrida que estaba.
El temor se apoderaba rápidamente de todo, el oxido de las paredes ensangrentadas guardaba recuerdos de miles de momentos, demonios atravesaban rápido los campos en busca de una víctima de débil corazón, buscaban almas para alimentarse, los vampiros en su caso buscaban sangre, y todas las criaturas buscaban muerte, pero… ninguno se precavía de que solo una persona no podía saciar todas sus ansias, y era ella, ella que siempre había estado atormentada, asustada esperando que llegaran con la noche a cazarla, a matarla, pero no era tan precavida como se creía, no era fácil creer que un ser tan simple como ella llevara todo el poder del mundo en su alma, tan sencillo como que al amanecer aun no hubiese muerto nadie… imposible…
Escrito en escritos del tomate